domingo, 20 de junio de 2010

Qué difícil ser Hombre...

Hace unos días recordé un encuentro que tuve con un jovencito 11 años más chico que yo. Nos conocimos en un bar y si no es porque ya en medio de la acción me dice "Tengo 19 años" probablemente no me habría ido con él a un hotel... Como sea, estábamos en pleno cuando le dije que yo no lo hacía sin condón.

Cuál no sería mi sorpresa cuando me di cuenta de que NO sabía cómo ponerse el preservativo... ¿Y saben algo? Yo tampoco sabía cómo ponerlo... Es decir, mis parejas eran los responsables de tan complicada labor así que jamás me preocupé de eso y de muchas otras cosas más. Definitivamente "Qué difícil es ser hombre" !!!

Piénsenlo. Siempre los criticamos y pensamos que la vida de los hombres está resulta. Pero NO !!!

Ayer desayunaba con mi hermano del alma JP y me contaba de los problemas que tiene su sobrino en la escuela. Es un niño noble y, por supuesto, todo el mundo abusa de él. Y de esa conversación salieron más y más cosas. Aquí algunas reflexiones:

1. Los hombres son los que tienen que buscar a las chicas. ¡Mi dios! Las veces que yo he buscado a un chico para salir o algo así en verdad sufro... Y si me dice que no ? Y si no le gusto ? Y si.. ? Pobres de ellos que TIENEN QUE hacerlo la mayor parte de su vida... En verdad mis felicitaciones por tanta valentía.

2. Los hombres tienen que pagar. Si como mujer te molesta cuando un wey no tiene varo para pagar, no quiero imaginar lo que sienten ellos cada vez que ven cómo sus finanzas se van al caño con tal de quedar bien con una chava que probablemente les dejará de hablar a la tercera cita.

3. A los hombres sí les puedes pegar. Sin entrar en discusiones de género o cosa parecida... Las mujeres tenemos la opción de una lengua viperina y no así los hombres. A ellos les toca la agresión verbal y la física. Y si son flaquitos y no se pueden defender ??? Y si son de mente no tan ágil y no pueden responder a un insulto ??? Y si no son buenos para los deportes ??? Ufff !!! Qué difícil situación...

4. Los hombres deben saber ponerse el condón, venirse fuera de las chicas, calentarnos, enamorarnos, meterla a la primera, saber varias posiciones, hacer orales... Seamos honestas: Cuántas de nosotras hemos puesto un condón ??? Y eso es sólo el principio. Aceptémoslo: TODAS dejamos gran parte de la responsabilidad en la cama a los hombres. Y si son malos o inexpertos nos molestamos y si son buenos damos gracias a dios y nos dejamos llevar por ellos.

Chicas, en verdad es complicado ser hombre. Por eso no pensemos que son de palo porque, aunque no lo parezca la mayoría de las veces, ellos también tienen su corazoncito y sienten y se emocionan y se ponen nerviosos y se enamoran y se desenamoran y se culpan y sienten miedo...

Al final, compartimos más cosas de las que imaginamos, ¿no creen?

jueves, 10 de junio de 2010

Igualita a tu madre

Hace dos años tuve una de las depresiones más fuertes de mis casi 30 años. Dejé de comer, corté el teléfono y apagué el celular y pasé cinco días tirada en mi cama sin moverme. Esperaba no sé qué de la vida, quería que el dolor que sentía se fuera para siempre -auque en eso se me fuera la vida-.

Es cierto que mis amigos estaban preocupados, pero quien llegó a rescatarme de la depresión fue mi mamá... Aaaaah !!! Las madres. Es curioso pero cada que sentimos miedo en la primera persona en la que pensamos es en nuestra madre. Ella siempre está ahí para ayudarnos, para darnos fuerza... y también para juzgarnos.

Por eso, luego de vivir seis años como una mujer independiente, le pedí a mi mamá que dejara su vida en Oaxaca y me apoyara. ¿Cómo? Viviendo conmigo. Así empezamos por rentar un bellísimo departamento de la Del Valle y con gran entusiasmo ella lo amuebló y decoró... A su gusto.

Y fue justo ahí cuando empezaron los problemas. Ella tenía más de 40 años como ama y señora de su casa y esta vez no sería la excepción. Desde cómo lavar los trastos hasta discusiones por si usar Costalitos o bolsas de súper para los botes de basura, todo se volvió motivo de discusión. Y con eso llegó el reinado de mi mamá y un retroceso en mí que se vio reflejado en muchas de las actitudes y decisiones que tomé. Me volví aquella adolescente de 18 años con la que ella solía vivir.

Claro que fue fácil convertirme en una forever young porque mis necesidades básicas las cubría mi mamá: tendía mi cama, lavaba y planchaba mi ropa, cocinaba (y me ponía lunch cuando iba a la oficina), acomodaba mi ropa y comenzó a involucrarse en mi vida más de la cuenta. dos años después me di cuenta de que el precio que estaba pagando era muy alto.

Pleitos, discusiones y dramas reinaron en nuestra casa a tal punto de que yo sentí que mi espíritu valía "para pura idem". Dejar que mi mamá se volviera una mezcla de mejor amiga y roomie y madre controladora hizo que perdiera la fe en mí misma, en que dudara de si en verdad sería capaz de hacerme de una vida... de mi vida y mi propia historia. Y al tratar de hablar con ella todo terminaba en chantaje y llanto...

OH POR DIOS !!! Ahí estaba todo el problema. Resulta que soy igualita a mi mamá. Era lógico y todo el tiempo estuvo frente a mí y jamás lo vi. El asunto no era enfrascarme en una pelea con el espejo, sino de negociar y aprender a tratarnos como lo que somos: madre e hija.

Hoy dimos el primer paso. Como es imposible hablar opté por escribirle una carta en la que le explicaba que sus comentarios me hacían sentir mal y que eso es lo último que necesito en estos momentos en que escucho por todas partes el "Ya vas a cumplir 30 años... y qué harás con tu vida ???". Fui lo más honesta que pude. Y dio resultado.

Ella dice que jamás podría pensar que soy una torpe incapaz de forjarse un buen futuro. Y le creo, claro que le creo. El punto es que aún falta sentarnos con un par de tazas de té para hablar de las diferencias que existen entre nosotras y que las hijas también tenemos derecho a una historia propia, con aciertos y errores, pero al fin y al cabo se trata de nuestro destino. Ellas, nuestras madres, siempre formarán parte de la vida porque mucho de lo que somos se lo debemos a ellas; sin embargo, estamos en todo derecho de alzar la voz y defender nuestra individualidad.

jueves, 3 de junio de 2010

Cuando el balón está en tu cancha

Hace poco mi amiga AH me preguntó si veía la serie "Soy tu fan". Le dije que había visto un par de capítulos y que me parecía divertida. Ella puso cara de tristeza y me dijo: "Yo quiero tener un fan". Mi amiga es en extremo guapa y siempre tiene galanes y citas. Por eso la observación se me hizo extraña: "Ay !!! Pero esos no cuentan. Un fan es para que te quiera y te cuide y se muera por ti", dijo.

Lanzo la pregunta: ¿Cuándo "sí cuenta" un fan?

Hasta hace unos días me lamentaba por los rincones el hecho no tener una pareja y pensaba, al igual que AH, que sería lindo tener a alguien que me quisiera, me cuidara y sobre todo, que muriera por mí. "Ten cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad"... Nada más cierto.

Conocí a AG hace siete años, cuando entré a trabajar a una de las editoriales más importantes del país. Él es fotógrafo (bastante bueno) y coincidimos justo en la chamba. Desde el principio hicimos muy buena química pero jamás vi interés alguno de parte de él. En aquel tiempo yo andaba soltera (para no variar) y él llevaba tres años con su chica. Pasaron los años y dejamos de vernos en 2008, cuando me convertí en algo así como una PR. Luego, en mayo de este año, nos volvimos a encontrar.

Yo y mi gran bocota !!! Resulta que AG terminó con su chica después de 10 años de relación y eso me hizo pensar que sería bonito intentar algo por ahí. ¿Por qué? Simple: AG es el más alivianado del mundo, se adapta a todo tipo de entorno, no se pelea con nadie, le encanta la música, vive en un depa súper lindo, adora a su perrita Zamba, sus amigos tienen la mejor de las opiniones de él, es bueno, divertido, le gusta bailar, es noble, tiene siempre conversación, te presta atención y te hace sentir como si fueras el centro del universo. Es, en pocas palabras, el chico que toda chica quisiera como novio... Todas menos YO.

¿Qué pasó ese sábado? Todo iba perfecto. Primero fuimos a escuchar a un grupo francés, echamos la chela, platicamos de nuestra familia, nuestros planes, hijos... Luego fuimos a un after donde sólo pusieron rock&roll y bailamos como un par de locos que querían morir de risa y rematamos la noche con un jocho. El asunto es que cuando nos despedimos y me quiso besar yo me eché para atrás horrorizada con la idea.

AG no es el único que el día de hoy seguro piensa en mí para algo más que una amiga. También está FG, amigo de mi hermano y mi eterno enamorado desde hace cuatro años... Y casualmente a los únicos hombres que les he negado un beso en la boca han sido a AG y a FG. ¿Por qué?

No se trata de si son guapos o feos -porque debo confesar que en mi historia han circulado desde los tipos más guapos y hot del lugar hasta los más feos de la galaxia-. Se trata, creo, de encontrar justo esa "chispa adecuada" que lo enciende todo. A veces la tenemos con quien menos imaginamos, a veces simplemente no vinimos a este mundo para terminar con quien nosotras deseamos...

Por eso pregunto ¿Cuándo "sí cuenta" un fan? Tengo a dos tíos maravillosos dispuestos a hacerme feliz y yo simplemente no puedo.