miércoles, 26 de mayo de 2010

¿En verdad nos vale?

Tengo muchas amigas con las que, durante un café o frente a unos tarros de cerveza, nos contamos cómo imaginamos al hombre ideal. El gusto se rompe en géneros y afortunadamente pocas tenemos gustos en común; en lo único que coincidimos al final de la plática es en algo así como "Y que él haga lo que quiera y que me deje hacer lo que yo quiera".

¿Qué tan cierto es eso de que nos vale lo que él haga cuando no está con nosotras? Tendrán que disculparme pero quien no haya sentido que el corazón se le hacía pedazos al enterarse que su "free" tenía al mismo tiempo ondas con alguien más que tire la primera piedra.

Recuerdo a mi amiga AM, mi querida compañera de farras y excesos. Durante nuestra etapa universitaria yo escuchaba maravillada sus historias con amantes de paso y cómo los usaba y los desechaba a placer sin sentir remordimiento o culpa o cariño alguno. Cuántas veces pensé que era una de las mujeres más completas que había conocido... Y grande fue mi sorpresa al descubrir con el tiempo que ella sólo quería que alguien la quisiera. Mala técnica, supongo.

Otras de mis amigas también aplican la de ME VALE y tienen acostones que describen como buenos o buenísimos y, al final (siempre tras unos tragos coquetos) terminan por confesar que les dio EN LA MADRE ver a los tipos en cuestión por el Facebook con otras chavas o con la novia.

Yo acepto que también he aplicado la técnica y con resultados en verdad lamentables. Porque claro que me duele ver a la persona con la que pasé una noche en una foto con su novia o enterarme de que sale con otras o que, peor aún, simplemente me dejó de buscar.

Cuidemos nuestro corazón. Tal vez existan mujeres a quienes en serio un acostón o un free no las altere. Pero la mayoría no somos así. Somos especiales y por eso debemos procurarnos compañías que vean lo maravillosas que somos, que nos valoren y que quieran estar con nosotras sin pensar ME VALE.

lunes, 24 de mayo de 2010

Te conocí en un "bar"...

Como buena 20-añera a punto de pasar a los 30 creo que empiezo a sentir eso que muchos llaman La Crisis de los 30. Al menos ese sabor de boca me quedó después de un fin de semana lleno de alcohol y desvelo. Desde un robo hormiga de cervezas (con una disculpa y el pago por lo hurtado al día siguiente), pasando por mensajes impropios a "galanes", posteos estúpidos en el Facebook y una cruda moral terrible.

Está bien eso de defender la independencia, de sentir que podemos comernos al mundo sólo porque ya nos pagamos nuestros vicios y pensar que se está cool porque aguantamos farras de hasta cuatro días seguidos... La pregunta que me hice el domingo fue: "Y para qué me sirve todo eso ???".

En octubre del año pasado salí con L. Nos conocimos por una amiga que, en una "peda", dijo que yo andaba buscando un kinky friend. Uno de sus amigos le habló de L, un cuate que también andaba tras una niña que no quisiera una relación sino pasarla chido. CERO compromisos. Así entre mi amiga y su amigo hicieron todo lo posible para que L y yo nos conociéramos por Messenger.

Y claro que la química se dio !!! No había un solo día en que no nos saludáramos y chateáramos hasta seis horas seguidas. Nos contábamos sólo las cosas que pensábamos impresionarían al otro y todo era maravilloso y tremendamente sensual.

Pero todo hizo corto circuito el día que nos conocimos. No fue tan malo... Estábamos incluso avergonzados porque es fácil abrir la mente en el ciber espacio, aunque ya en persona no te sale tan natural eso de ser directo. Por supuesto, nos fuimos a tomar unas chelas para platicar y la velada terminó con unos buenos besos y la promesa de que por supuesto nos veríamos para jugar a los kinky friendas (CERO compromiso).

De L puedo decir que es uno de los hombres más guapos y hot con los que he salido. Eterno fan de las Harley Davidson, caballero, atento, sexy... Y yo tan estúpidamente instalada en el desmadre... Todo terminó de la peor manera.

En febrero me lo volví a topar. Seguía igual de lindo e incluso me pidió de nuevo mi celular para salir. Me contó que llevaba algunos meses en Guadalajara y que venía al DF sólo los fines de semana y que sería bueno salir otra vez... Y yo seguía estúpidamente instalada en el desmadre... Por supuesto que en la fiesta le mandé un mensaje y eso volvió a terminar de la peor manera.

Y como él me ha pasado tantas veces... Una vez un maestro en la universidad nos dijo: "Mujeres, no quieran encontrar a su marido en una cantina". Al principio nos reímos y dijimos que nadie pensaba eso. El tiempo se encargó de hacerme ver que tenía mucha razón mi querido maestro. Hay muy pocas probabilidades de que algo que comienza en un bar, al calor de las chelas y en actitud patana tenga un final feliz.

L vive a cuatro cuadras de mi casa y no lo he vuelto a ver... Tal vez nos volveremos a topar y entonces será el tiempo de que los dos nos sentemos a tomar café y platicar de lo que hicimos... Tal vez nunca más lo vuelva a topar porque también es verdad que hay personas que no nacieron para estar en tu camino... Aunque debo confesar que en el caso de L la idea de que llegué fuera de tiempo me hace, incluso, llorar.

Somos libres, independientes, inteligentes, responsables... es verdad. Pero si vamos tras lo verdadero, lo auténtico, tomémonos un tiempo para pensar si realmente eso que tanto anhelamos está en el bar, en las reuniones, en ese himno de CERO compromiso que nos vuelve "según nosotras" inalcanzables y poderosas frente a los hombres.

jueves, 20 de mayo de 2010

El club de las intensas

La semana pasada fui a visitar a mi querida amiga SM. S, como muchas mujeres, decidió dejar su casa (o sea, alejarse sanamente de la influencia de su madre) para tener su propio espacio.

Cuando entré a su depa lo primero que vi fue una serie de ilustraciones que ella misma había trazado. Verdaderas piezas de arte. Siempre ella acompañada de alguien. ¿Es tu ex?, le pregunté. Y respondió: "No. A él le regalé su ilustración... jaja !!! Pero fue un graaaan error. Cuando se la di puso cara de O_o y me dijo '¿Te estás clavando, verdad?'".

Mmm... ¿Dónde he escuchado eso antes? Tristemente lo he escuchado y vivido tantas veces... Lo curioso del asunto es que todas esas experiencias vienen de boca de mis amigas y jamás de mis amigos. Me explicaré mejor.

El año pasado mi amiga AH me contó que terminó con su novio. Durante la conversación pre-truene él le dijo que lo mejor era terminar porque "ella se lo estaba tomando muy en serio". Ella, desde luego, se defendió: "Perdón !!! Pero después de un año y medio de relación ¿por qué no habría que tomármelo en serio?". Y el golpe final lo dio él: "¿Ves? Todo sería más sencillo si no fueras tan INTENSA".

INTENSA, la palabra que nos denomina a muchas no como personas que en verdad nos tomamos en serio las cosas y nos comprometemos para que salgan bien, sino como una bola de viejas histéricas que reclaman atención y respeto sin merecerlo.

En verdad lamentamos darle un lugar a un tarado que lo único que quiere es sobarnos las tetas. En verdad lamentamos entablar un compromiso con un imbécil que nos llama INTENSAS cuando le pedimos una explicación de por qué no ha llamada después de tener sexo con nosotras. En verdad lamentamos haber tenido un detalle que nos nace del corazón con un wey que ve como una amenaza el hecho de que alguien lo considere.

¿Por qué tener un detalle con alguien es motivo de angustia, terror y nos coloca como mujeres desesperadas por conseguir un novio? Es sólo un detalle, algo que nos nace hacer sin esperar una propuesta de matrimonio.

El hecho de que nos hablen bonito, nos manden mensajes, nos digan lo lindas y sexys que somos nos hace felices y por eso queremos demostrarlo con un cd quemado o comprado pensando en ellos, mandar un par de guantes en mensajería aunque haga calor, hacer un dibujo hermoso, regalar flores, invitar al cine...

Está bien pasar el rato. Es decir, llegar a la cama o pasar la noche sin tener una relación se vale y puede resultar hasta divertido. La pregunta es ¿qué daño puede hacer un detalle? La respuesta: mucho. Porque cuando alguien nos regresa un regalo o lo acepta a medias para luego desaparecer mata un pedacito de nuestro corazón. Las consecuencias: nos asusta ilusionarnos, emocionarnos, sentir...

No pasa nada, caballeros. No es más que un presente para agradecer lo felices que nos hacen. Y no es una pedida de mano ni una manera de hacerlos nuestros. Hagamos las paces con los detalles y mejor disfrutemos del hecho de que alguien compre o confeccione un regalo con un sólo objetivo: hacernos sonreír.

miércoles, 19 de mayo de 2010

NO a las fiestas de pareja... ¿será?

En 2006 mi gran amiga TL celebró su boda. La primera de las amigas que daba el SÍ. Y como toda buena boda (una de las mejores a las que he asistido) debía tener una buena "Despedida de soltera".

En mi calidad de amiga de la novia esperé con ansia la famosa fiesta donde, según la tradición, sólo las chicas se reúnen a jugar juegos sexosos, tomar hasta perder la razón y hablar de experiencias jocosas y sexosas con nuestras ex parejas. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando recibí la invitación para una "Despedida mixta"...

Esa sería mi primera despedida con mujeres y hombres incluídos. ¿Cómo será una despedida mixta? En ese tiempo (y para no variar) yo estaba soltera; sin embargo, eso no impidió que la idea de una fiesta así me emocionara. Y ahí voy, rumbo a lo desconocido y con ganas de divertirme.

Tal vez reconozcan esta escena:
"Presten atención. Ella es Bridget. Ellos son Hugo y Jane"
"Hola..."
"Ya conoces a Cosmo y Woney"
"Hola, Bridge..."
"Aly y Henrieta"
"Holllllaaa..."
"Julia y Michael"
"Eyyy..."
"Joane y Paul"
"Hola..."
"Y del bufete de abogados: Natasha Glenville y Mark Darcy"
"Hoy no viniste de conejita ???", dice Natasha...

A partir de ese momento una maldición cayó sobre mis hombros. ¿Por qué las parejas tratan tan mal a las personas solteras?

Llegar a una fiesta de pareja se ha vuelto para mí y muchas de mis amigas algo estresante. En cuanto recibimos una invitación de este tipo corremos al celular a buscar al amigo "buena onda" que nos libere de las garras de las parejas felices. Pero por qué tenemos que hacer eso ??? Sólo somos solteras, qué hay de malo en eso ???

Resulta que llegar "solas" a una reunión nos altera porque tenemos que lidiar con muchas cosas: llegamos y los anfitriones nos muestran en la puerta ante el público conocedor. Inmediatamente la tensión invade y comienzan las miradas de compasión y hasta extrañeza.

Ya durante la fiesta los hombres se dedican a ver a todos lados menos a nuestra silla y si voltean a vernos es porque besan a sus novias como diciendo "Cuando no esté ella háblame todo lo que quieras. Pero mientras esté ella NI TE ME ACERQUES"... Mientras tanto las mujeres te lanzan ojos de pistola cuando su pareja te hace plática y las más solidarias con tu causa te preguntan angustiadas: "Y tú para cuándo ???".

Eyyyyyy !!! Mujeres !!! Las solteras ni somos una amenaza ni baja-novios ni roba-maridos. Somos iguales a ustedes... la diferencia está en que nosotras decidimos disfrutar la soltería.

Eyyyy !!! Hombres !!! Las solteras NO somos un plato suculento de carne término medio al que le puedes hincar el diente porque "no hay pedo"... Al contrario, podemos ser muy buenas amigas y platicar de lo que sea esté o no la novia presente.

Sobra decir que de mi primera despedida mixta de solteros salí llorando y con ganas de no volver a ir a una fiesta así... Después logré tranquilizarme y me prometí que el día que tuviera a una pareja no me portaría así con los solteros.

Yo creo que las reuniones mixtas o "de pareja" son un sano y hasta divertido ejercicio de convivencia. No se trata de marcar territorios sino de estar juntos, sin importar que el OTRO sea soltero, casado, viudo, divorciado, infiel (que también los hay) o lo que se nos ocurra. El chiste es querer estar realmente juntos =D

martes, 18 de mayo de 2010

... de esos amantes a la antigua...

Dos entradas en un día probablemente sea demasiado. Pero no podía irme sin comentar la experiencia de hoy.

Mi familia es de Oaxaca y como toda buena familia de provincia los recuerdos se nos vienen a la mente cada vez que abrimos un álbum de fotos. Y a eso nos dedicamos hoy mi mamá y yo.

Una foto de mi abuelo Ezequiel a los 19 años (quien por cierto a esa edad tenía una hija de dos años), otra foto de mi abuela Elisa con su hermana Elvira y mi tía Noemí (la niña de dos años antes citada). Calculamos que las fotos serían de la década de los 40.

Fotos de la familia, de cenas de Navidad. La boda de mis tíos Rogelio y Gabriela, los hijos de mis tíos David y Alba, y Ciro y Blanca... Mis primos recién nacidos, la casa de Mariano... Mi papá y mi mamá cuando fueron novios la primera vez, pantalones acampanados y melenas alocadas... Vochos amarillos y autos en verde psyco...

Pero en todas las fotos que vi había algo que se me hizo tan lejano: amor del bueno. A los hombres no les daba miedo mirar a los ojos a sus novias; a las novias no les daba miedo tomar de la mano a sus novios. El temor por el compromiso no tenía lugar en esa foto de mi tía Gaby mirando a mi tío Rogelio mientras abrían pista como "marido y mujer".

Y unos 'recaditos' acompañaban a las fotos que mi mamá guardó en una maletita durante muchos años. Cito: "Elisa: te mandé la refacción de la camioneta. Recuerda que el lado dorado debe coincidir con la flecha, como te dije por teléfono. Te quiere: Bulmaro Sánchez Contreras" (fecha: 18 de septiembre de 1973). Un mensaje de texto de mi papá para mi mamá.

Esperar a que tu novia saliera de su casa, visitar a la familia, cenar todos (incluyendo a las familias políticas), soñar con una relación en serio, duradera, sin miedo a decir "Sí, acepto", sin miedo a cargar a un bebé... Esperar a que te dejen un recado de puño y letra...

Ahora somos de redes sociales, de no dejar huella cuando nos interesa alguien porque entre más anónimos seamos no habrá sentimientos de por medio. Fotos posadas, sin espontaneidad, fotos "etiquetadas", fotos que nos relacionan y que, por ende, resultan peligrosas. Recados privados para que nadie más los vea, sesiones de Messenger con alguien a quien, en persona, no toleramos... Y ni qué decir de los nombres verdaderos cuando podemos ser alguien más gracias a un nick.

Dediquemos una tarde a ver fotos con nuestra mamá y seguramente nos darán ganas de volvernos "de esos amantes a la antigua". La pregunta es: ¿estamos preparados para volverlo a ser?

Síndrome de María Félix

Cuando cumplí 25 años me hice amiga de SB y OA, dos niñas bellísimas y simpáticas pero con un pequeño problema: padecían el Síndrome de María Félix.

Estrategias como "Hay que ser cabronas, Marissita", "Hay que ser 'hombreriegas'", "Si quiere estar contigo que le cueste"... eran aplicadas por este par de femme fatale cada vez que conocían a un chico... y lo peor es que al principio la jugada las llevaba al triunfo.

Yo las miraba ligar y convertirse en novias y a veces, debo confesarlo, hasta sentía envidia. Por qué yo no podía ser cabrona y cargar muchos galanes ???

Pasaron los años y ahora una de ellas está casada -precisamente con un cuate a la que le aplicó algo así como "yo tengo que aprender a ser cabrona y él tiene que aprender a que en este mundo hay cabronas, Marissita"-, la otra tiene novio y yo sigo soltera.

No se trata de una lucha de poderes por probar quién es más cabrón o patán o hijo de puta. Tampoco hay que llevar a la humillación a alguien que está interesado en ti.

Sé que para muchos hombres yo debo ser "la menos cabrona" del mundo y eso, automáticamente, me convierte en "la más pendeja" del mundo. Nada más lejano a la realidad. Para mí el cortejo y la relación de pareja debe basarse en el respeto mutuo y la admiración. Tampoco se trata de NECESITAR una pareja para ser feliz o pensar que interesarte en alguien te vuelve una mujer "menos independiente y chingona".

La madurez nos lleva por el camino de una igualdad de condiciones, de respeto por el otro. No hay que perder de vista que, de entrada, somos diferentes; pero en pareja somos el ser ideal, muy parecido a la perfección.

Dejemos que "La Doña" descanse en paz y por favor, terminemos con estas ideas que, además, nos ubican en el mismo plano del Macho Chafa...

lunes, 17 de mayo de 2010

También el amor es del terror

Hace poco mi amiga JM tenía como nickname del Msn: "También el amor se aprende"... Nada más cierto.

Pero también el amor es del terror; al menos así lo sentimos muchas de nosotras. Estamos tan cansadas de que la gente no tenga ganas de 'sentir' que simplemente nos agota, nos desgasta, nos aterra, exponer el corazón.

Por eso ayer mi amiga IG estaba triste. IG, que jamás me había contado un problema del corazón en siete años que tenemos de amigas.

Enough ! Ya basta de utilizar el método tradicional de ligue para luego darse la vuelta y fingir que no pasó. ¿No se dan cuenta de que lo único que están logrando es que nos escondamos por el terror que nos provoca enamorarse?

Si el amor está en peligro de extinción, entonces hagamos algo para no darle la estocada final.

domingo, 16 de mayo de 2010

Tarde de lluvia en mi DF

Una buena tarde que comenzó con una caminata por la Nápoles con my lil sis Iris. Le siguieron pelis y café.

Debo confesar que la idea de un blog hace que sonría.

Para qué quiere Marissa un blog ??? Simple: para escribir todo lo que se le venga a la cabeza.

Hoy mi corazón está contento...