Dos entradas en un día probablemente sea demasiado. Pero no podía irme sin comentar la experiencia de hoy.
Mi familia es de Oaxaca y como toda buena familia de provincia los recuerdos se nos vienen a la mente cada vez que abrimos un álbum de fotos. Y a eso nos dedicamos hoy mi mamá y yo.
Una foto de mi abuelo Ezequiel a los 19 años (quien por cierto a esa edad tenía una hija de dos años), otra foto de mi abuela Elisa con su hermana Elvira y mi tía Noemí (la niña de dos años antes citada). Calculamos que las fotos serían de la década de los 40.
Fotos de la familia, de cenas de Navidad. La boda de mis tíos Rogelio y Gabriela, los hijos de mis tíos David y Alba, y Ciro y Blanca... Mis primos recién nacidos, la casa de Mariano... Mi papá y mi mamá cuando fueron novios la primera vez, pantalones acampanados y melenas alocadas... Vochos amarillos y autos en verde psyco...
Pero en todas las fotos que vi había algo que se me hizo tan lejano: amor del bueno. A los hombres no les daba miedo mirar a los ojos a sus novias; a las novias no les daba miedo tomar de la mano a sus novios. El temor por el compromiso no tenía lugar en esa foto de mi tía Gaby mirando a mi tío Rogelio mientras abrían pista como "marido y mujer".
Y unos 'recaditos' acompañaban a las fotos que mi mamá guardó en una maletita durante muchos años. Cito: "Elisa: te mandé la refacción de la camioneta. Recuerda que el lado dorado debe coincidir con la flecha, como te dije por teléfono. Te quiere: Bulmaro Sánchez Contreras" (fecha: 18 de septiembre de 1973). Un mensaje de texto de mi papá para mi mamá.
Esperar a que tu novia saliera de su casa, visitar a la familia, cenar todos (incluyendo a las familias políticas), soñar con una relación en serio, duradera, sin miedo a decir "Sí, acepto", sin miedo a cargar a un bebé... Esperar a que te dejen un recado de puño y letra...
Ahora somos de redes sociales, de no dejar huella cuando nos interesa alguien porque entre más anónimos seamos no habrá sentimientos de por medio. Fotos posadas, sin espontaneidad, fotos "etiquetadas", fotos que nos relacionan y que, por ende, resultan peligrosas. Recados privados para que nadie más los vea, sesiones de Messenger con alguien a quien, en persona, no toleramos... Y ni qué decir de los nombres verdaderos cuando podemos ser alguien más gracias a un nick.
Dediquemos una tarde a ver fotos con nuestra mamá y seguramente nos darán ganas de volvernos "de esos amantes a la antigua". La pregunta es: ¿estamos preparados para volverlo a ser?
martes, 18 de mayo de 2010
... de esos amantes a la antigua...
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ResponderEliminarLa felicito por esta entrega tan personal y sensible. Afortunadamente este que escribe no ha perdido la capacidad del detalle ni le incomoda amar en público o mostrar cariño a la chica amada, con todo respeto a los demás también. Bella su reflexión.
ResponderEliminarEso es un hombre y no pedazos !!! Lo felicito, Señor !!!
ResponderEliminarMe encantó! :) por cierto mi abuela también se llamaba Elisa jojo
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