Como buena 20-añera a punto de pasar a los 30 creo que empiezo a sentir eso que muchos llaman La Crisis de los 30. Al menos ese sabor de boca me quedó después de un fin de semana lleno de alcohol y desvelo. Desde un robo hormiga de cervezas (con una disculpa y el pago por lo hurtado al día siguiente), pasando por mensajes impropios a "galanes", posteos estúpidos en el Facebook y una cruda moral terrible.
Está bien eso de defender la independencia, de sentir que podemos comernos al mundo sólo porque ya nos pagamos nuestros vicios y pensar que se está cool porque aguantamos farras de hasta cuatro días seguidos... La pregunta que me hice el domingo fue: "Y para qué me sirve todo eso ???".
En octubre del año pasado salí con L. Nos conocimos por una amiga que, en una "peda", dijo que yo andaba buscando un kinky friend. Uno de sus amigos le habló de L, un cuate que también andaba tras una niña que no quisiera una relación sino pasarla chido. CERO compromisos. Así entre mi amiga y su amigo hicieron todo lo posible para que L y yo nos conociéramos por Messenger.
Y claro que la química se dio !!! No había un solo día en que no nos saludáramos y chateáramos hasta seis horas seguidas. Nos contábamos sólo las cosas que pensábamos impresionarían al otro y todo era maravilloso y tremendamente sensual.
Pero todo hizo corto circuito el día que nos conocimos. No fue tan malo... Estábamos incluso avergonzados porque es fácil abrir la mente en el ciber espacio, aunque ya en persona no te sale tan natural eso de ser directo. Por supuesto, nos fuimos a tomar unas chelas para platicar y la velada terminó con unos buenos besos y la promesa de que por supuesto nos veríamos para jugar a los kinky friendas (CERO compromiso).
De L puedo decir que es uno de los hombres más guapos y hot con los que he salido. Eterno fan de las Harley Davidson, caballero, atento, sexy... Y yo tan estúpidamente instalada en el desmadre... Todo terminó de la peor manera.
En febrero me lo volví a topar. Seguía igual de lindo e incluso me pidió de nuevo mi celular para salir. Me contó que llevaba algunos meses en Guadalajara y que venía al DF sólo los fines de semana y que sería bueno salir otra vez... Y yo seguía estúpidamente instalada en el desmadre... Por supuesto que en la fiesta le mandé un mensaje y eso volvió a terminar de la peor manera.
Y como él me ha pasado tantas veces... Una vez un maestro en la universidad nos dijo: "Mujeres, no quieran encontrar a su marido en una cantina". Al principio nos reímos y dijimos que nadie pensaba eso. El tiempo se encargó de hacerme ver que tenía mucha razón mi querido maestro. Hay muy pocas probabilidades de que algo que comienza en un bar, al calor de las chelas y en actitud patana tenga un final feliz.
L vive a cuatro cuadras de mi casa y no lo he vuelto a ver... Tal vez nos volveremos a topar y entonces será el tiempo de que los dos nos sentemos a tomar café y platicar de lo que hicimos... Tal vez nunca más lo vuelva a topar porque también es verdad que hay personas que no nacieron para estar en tu camino... Aunque debo confesar que en el caso de L la idea de que llegué fuera de tiempo me hace, incluso, llorar.
Somos libres, independientes, inteligentes, responsables... es verdad. Pero si vamos tras lo verdadero, lo auténtico, tomémonos un tiempo para pensar si realmente eso que tanto anhelamos está en el bar, en las reuniones, en ese himno de CERO compromiso que nos vuelve "según nosotras" inalcanzables y poderosas frente a los hombres.
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