jueves, 20 de mayo de 2010

El club de las intensas

La semana pasada fui a visitar a mi querida amiga SM. S, como muchas mujeres, decidió dejar su casa (o sea, alejarse sanamente de la influencia de su madre) para tener su propio espacio.

Cuando entré a su depa lo primero que vi fue una serie de ilustraciones que ella misma había trazado. Verdaderas piezas de arte. Siempre ella acompañada de alguien. ¿Es tu ex?, le pregunté. Y respondió: "No. A él le regalé su ilustración... jaja !!! Pero fue un graaaan error. Cuando se la di puso cara de O_o y me dijo '¿Te estás clavando, verdad?'".

Mmm... ¿Dónde he escuchado eso antes? Tristemente lo he escuchado y vivido tantas veces... Lo curioso del asunto es que todas esas experiencias vienen de boca de mis amigas y jamás de mis amigos. Me explicaré mejor.

El año pasado mi amiga AH me contó que terminó con su novio. Durante la conversación pre-truene él le dijo que lo mejor era terminar porque "ella se lo estaba tomando muy en serio". Ella, desde luego, se defendió: "Perdón !!! Pero después de un año y medio de relación ¿por qué no habría que tomármelo en serio?". Y el golpe final lo dio él: "¿Ves? Todo sería más sencillo si no fueras tan INTENSA".

INTENSA, la palabra que nos denomina a muchas no como personas que en verdad nos tomamos en serio las cosas y nos comprometemos para que salgan bien, sino como una bola de viejas histéricas que reclaman atención y respeto sin merecerlo.

En verdad lamentamos darle un lugar a un tarado que lo único que quiere es sobarnos las tetas. En verdad lamentamos entablar un compromiso con un imbécil que nos llama INTENSAS cuando le pedimos una explicación de por qué no ha llamada después de tener sexo con nosotras. En verdad lamentamos haber tenido un detalle que nos nace del corazón con un wey que ve como una amenaza el hecho de que alguien lo considere.

¿Por qué tener un detalle con alguien es motivo de angustia, terror y nos coloca como mujeres desesperadas por conseguir un novio? Es sólo un detalle, algo que nos nace hacer sin esperar una propuesta de matrimonio.

El hecho de que nos hablen bonito, nos manden mensajes, nos digan lo lindas y sexys que somos nos hace felices y por eso queremos demostrarlo con un cd quemado o comprado pensando en ellos, mandar un par de guantes en mensajería aunque haga calor, hacer un dibujo hermoso, regalar flores, invitar al cine...

Está bien pasar el rato. Es decir, llegar a la cama o pasar la noche sin tener una relación se vale y puede resultar hasta divertido. La pregunta es ¿qué daño puede hacer un detalle? La respuesta: mucho. Porque cuando alguien nos regresa un regalo o lo acepta a medias para luego desaparecer mata un pedacito de nuestro corazón. Las consecuencias: nos asusta ilusionarnos, emocionarnos, sentir...

No pasa nada, caballeros. No es más que un presente para agradecer lo felices que nos hacen. Y no es una pedida de mano ni una manera de hacerlos nuestros. Hagamos las paces con los detalles y mejor disfrutemos del hecho de que alguien compre o confeccione un regalo con un sólo objetivo: hacernos sonreír.

3 comentarios:

  1. Hablemos de "intensidad", ¿a que se referiría? a... ¿más fuerte? ¿más duro? ¿más rápido? Para todo esto hay una medida que siempre en una pareja es el otro. Si equiparamos el caso con la comra de un auto, ¿no lo manejamos antes de comprarlo? ¿queremos meter quinta desde un principio sin siquiera sentir el motor para ver si aguanta nuestra manera de manejar? En muchas ocasiones tenemos una guardada necesidad de desfogar lo que traemos dentro en la primera oportunidad que podemos, sin medir consecuencias ni alcances. Esto tiene altas posibilidades de desembocar en un desencuentro, ya que el "modelo que elegimos" no tenía la capacidad para manejar la intensidad que queremos. Es así, que más que el miedo al enamoramiento, debe ser la prudencia de esperar un modelo más adecuado a nuestras necesidades. Si sabemos medir intensidades y meter poco a poco el acelerador, sabremos si llegaremos lejos con un vocho o queremos un ferrari.
    La verdadera pasión no es el derroche desenfrenado de energías, sino el manejo preciso de apuntar nuestros amores al blanco adecuado.

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  2. Tienes razón... También nosotras debemos aprender a diferenciar entre lo que realmente vale la pena de lo superficial... Aprender a esperar y a reservarnos los arrebatos y sorpresas para las personas indicadas. Pero también no me dejarás mentir que los de tu género a veces reaccionan de una maneraaaa... =p

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