Tengo muchas amigas con las que, durante un café o frente a unos tarros de cerveza, nos contamos cómo imaginamos al hombre ideal. El gusto se rompe en géneros y afortunadamente pocas tenemos gustos en común; en lo único que coincidimos al final de la plática es en algo así como "Y que él haga lo que quiera y que me deje hacer lo que yo quiera".
¿Qué tan cierto es eso de que nos vale lo que él haga cuando no está con nosotras? Tendrán que disculparme pero quien no haya sentido que el corazón se le hacía pedazos al enterarse que su "free" tenía al mismo tiempo ondas con alguien más que tire la primera piedra.
Recuerdo a mi amiga AM, mi querida compañera de farras y excesos. Durante nuestra etapa universitaria yo escuchaba maravillada sus historias con amantes de paso y cómo los usaba y los desechaba a placer sin sentir remordimiento o culpa o cariño alguno. Cuántas veces pensé que era una de las mujeres más completas que había conocido... Y grande fue mi sorpresa al descubrir con el tiempo que ella sólo quería que alguien la quisiera. Mala técnica, supongo.
Otras de mis amigas también aplican la de ME VALE y tienen acostones que describen como buenos o buenísimos y, al final (siempre tras unos tragos coquetos) terminan por confesar que les dio EN LA MADRE ver a los tipos en cuestión por el Facebook con otras chavas o con la novia.
Yo acepto que también he aplicado la técnica y con resultados en verdad lamentables. Porque claro que me duele ver a la persona con la que pasé una noche en una foto con su novia o enterarme de que sale con otras o que, peor aún, simplemente me dejó de buscar.
Cuidemos nuestro corazón. Tal vez existan mujeres a quienes en serio un acostón o un free no las altere. Pero la mayoría no somos así. Somos especiales y por eso debemos procurarnos compañías que vean lo maravillosas que somos, que nos valoren y que quieran estar con nosotras sin pensar ME VALE.
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