lunes, 17 de enero de 2011

Aprendiendo a vivir...9000

Pues lo logré. Contra viento y marea, sin sacar cuentas ni pensarlo mucho, pude montar mi departamento. Es cierto y sin mi mamá y mi hermano tal vez no lo habría logrado pero aquí estoy, sentada en el que fue mi primer comedor, escribiendo esta entrada.

El ejercicio fue bastante interesante y enriquecedor. Me di cuenta de que soy capaz de cargar mucho peso, así tenga que subir 15 veces cinco pisos en una sola tarde. Re-aprendí que puedo mantener ordenada y limpia una casa y que cocinando lo que quiero no me va tan mal. Re-descubrí a una mujer independiente, sedienta de felicidad y con el valor para ir tras de ella.

Aunque también vi que aún tengo heridas que no cierran y miedos que vencer. Miedo a repetir historias que me mandaron a la lona y que difícilmente, a pesar del tiempo, encuentran un final. Miedo a dejarme vencer por la soledad, miedo a quedarme en casa temerosa del mundo.

Además, recibí la visita de un viejo fantasma. Pensé que la siguiente vez que buscaría departamento sería acompañada, No fue así. Y quieran o no eso pesó un buen día. Sabía que era capaz de muchas cosas pero, ¿por qué no aspirar a que alguien más me ayudara a cargar? ¿Por qué no soñar con un buen hombre entusiasmado con mis logros? ¿Qué de malo tengo para privarme del amor?

Todas esas preguntas aún no tienen respuesta... Lo único que sé es que no me detendrán... Ya no más.

2 comentarios:

  1. Bien dicen, lo último que se pierde es la fe. Recuerda Marissa, eres oro puro, llegará quien lo valore, mientras tanto sigue trabajando en tus debilidades y engrandeciendo taaaantas fortalezas. ¡¡Gran mujer!!

    ResponderEliminar
  2. Oh... muchas gracias, mi querida amiga. Y si yo soy todas esas cosas maravillosas imagina lo que hay en tu interior... por algo somos amigas, qué no ??? ;-D

    ResponderEliminar