martes, 25 de enero de 2011

No quiero ser la Tía Paty

Hoy recibí una invitada muy especial. Ella es mi amiga SM: fotógrafa de corazón, autodidacta, de una belleza especial y con un espíritu inquebrantable. De ella aprendo algo siempre que la veo y lo mejor es que cada una de sus enseñanzas va adornada con un gran moño (su infinita sonrisa). Y fue SM la que me enseñó el concepto de la Tía Paty.

"Todos tenemos una Tía Paty. Ya sabes, la típica tía solterona que sueña con que alguien le agarre una chiche". Sí, esa fue la definición. Luego de esas palabras comencé a aterrarme. Es decir, en verdad eso es lo que quiero para mi futuro ? Quedarme para "vestir sobrinos" ? O tal vez quiero protagonizar una historia tipo "La Pianista" ? No lo creo...

Si hay alguien que ha sufrido golpes duros de amor es SM. Tan sólo imaginar que el amor de tu vida decide morir en un extraño país de Europa del Este, que la última persona con la que quiso hablar fuiste tú y que tu mamá haya pensado que no estabas en casa y no te pasó la llamada... Ufffff... Y sin embargo, SM no pierde la fe en que algún día alguien llegará. ¿Saben por qué? Porque está decidida a por lo menos intentarlo.

"Es cierto que en estos tiempos la gente no quiere descubrir qué guardas en el corazón. Pero estoy segura de que allá afuera está alguien que deseará descubrirme diario", me dice con una ilusión contagiosa y una seguridad en sus palabras que impresiona.

Y qué si es un patán ? Y qué si nos rompen el corazón ? Y qué si no era el indicado ? Y qué si nos enamoramos de alguien más ? Qué más nos puede pasar ? En mi experiencia (y miren que a veces me cuesta trabajo asimilarlo) aún no nace el ser humano capaz de destruirle la vida a alguien. Porque ese extraordinario poder lo otorgamos nosotros mismos. Por eso no me importa cuántos madrazos me dé Cupido... Lo único que sé es que "No quiero ser la Tía Paty".

2 comentarios:

  1. Cierto. A veces el cambio aterra y es el mismo miedo el que nos impide dar el siguiente paso. Sin embargo, siempre he creído que más vale arrepentirse de haberlo hecho que quedarse con la duda típica de "Y qué habría pasado si...?"

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