martes, 2 de octubre de 2012
Carta a mi amigo
Querido JM:
Hasta hace tres meses tú y yo nos reíamos de la gente enamorada y por cada relación de la que teníamos noticia siempre augurábamos el mismo final: seguro a alguno de los dos terminarán por romperle el corazón. ¿Sabes? Teníamos razón, nunca estuvimos equivocados.
Yo empecé una relación hace tres meses que, sinceramente, creí que se trataba de pasar el rato. Es decir, a quién no le gusta que lo traten como un rey (o reina) y despertar todas las mañanas con una llamada. A mí me gustó.
Y no sólo eso. Por primera vez en casi 10 años fui "la oficial". Fui la novia a la que no se niega, fui la novia a la que se le toma de la mano en toda situación, fui la novia que conoció a los papás y a los amigos. Sí, mi querido JM, yo fui especial.
¿Recuerdas el pasaje El Principito y la zorra?
"Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo..."
Pues eso me pasó. Dejé de ser una entre tantas solteras de más de 30 para convertirme en la persona capaz de transformar un día o una noche ordinarios en día o una noche de fiesta.
No te mentiré, no todo fue fácil. Soy una persona muy lastimada y ante cualquier cambio soltaba golpes sin saber a quién le tocarían. Pero cada vez que eso ocurría me devolvían a la tierra con amor y paciencia. Sí, fueron buenos conmigo.
Hasta que todo terminó. Como dije, yo no soy la excepción a la regla y fue sencillo deshacerse de mí. Me rompieron el corazón de la manera más cruel que el hombre ha inventado para lastimar a los enamorados. Y así fue como de sentirme segura, querida y valorada pasé a recibir una bofetada de quien menos lo imaginé, de la persona que me había devuelto la fe en el amor.
Teníamos razón, querido amigo: siempre terminan rompiéndole el corazón a alguno de los dos. Justo ahora puedo sentir que a mi corazón le arrancaron un pedacito; esa horrible sensación que te queda cuando te arrancas un pedazo de carne viva (con o sin intención, quién lo sabe).
Ahora estoy sentada frente a la computadora, con tantos planes que nunca serán, con tantas cosas por decir, con tantos viajes por hacer, con tantas noches viendo un espectacular de Telcel desde mi balcón que nunca volverán, con un pequeño huerto que no era sólo mío. Sí,lo confieso, estoy enamorada.
Dicen que quien pierde es quien confiesa primero el amor. Ellos están equivocados. Porque, al final, yo gané. Y eso es precisamente lo que quiero que sepas.
Tienes que volver a vivirlo, tienes que volver a sentir mariposas en la barriga, tienes que volver a sentir que vuelas cada vez que esa persona te abraza, tienes que volver a dormir la siesta en el pecho de alguien, tienes que gritar sin importarte los vecinos cada vez que tienes sexo. Mi querido JM, tienes que volver a sentir que vives con y por el amor. Tienes que volver a decir Te Amo.
No puedo prometer que no dolerá, no puedo prometer que será para siempre, no puedo prometer que el siguiente es "el bueno", no puedo prometer que todo será alegrías y risas, no puedo prometer que no habrá engaños, no puedo prometer tantas cosas. Lo que sí puedo prometer es que serás muy feliz.
Hasta aquí mi carta, querido JM. Alguna vez dije que te regalaría un cuento, pero esto es lo más honesto que puedo darte hoy.
Te lleva siempre en el corazón:
MS
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